Hace un tiempo tuve una charla con alguien (sí, si estás leyendo esto te vas a acordar) sobre la actitud que tomaríamos respecto del fin del mundo. Por supuesto, no tenemos una imagen clara de cómo ocurrirá, pero sí teníamos en cuenta múltiples posibilidades de cómo puede ser que eso ocurra, desde profecías religiosas apocalípticas a la destrucción ambiental irreversible (que ya comenzó) o guerras civilies, etc.
En esa charla se diferenciaron bien nuestros puntos de vista, que, en el fondo, no eran tan distintos. Para esa charla solamente, los argumentos de esta persona estaban dictados desde el corazón, de lo que tal situación le haría sentir y por tanto actuar, y qué actitud le producía actualmente pensar en eso (eso hacía que la opinión fuera constante en el tiempo, y por tanto, válida de argumento). Mi posición en la charla fue racional de una forma purista extrema (aunque sé que existen otros factores – pero eso no importa). El objetivo de la charla nunca fue convencer al otro de nuestro punto de vista, y en realidad, ni siquiera los sostenemos de la forma en que los expusimos.
Esta persona hablaba del fin como lo más indeseable, como aquello que todos teníamos que buscar evitar para proteger aquello que nos importa y por lo que invertimos nuestro esfuerzo individual y nuestra historia social completa. En esa posición, todo lo que hicimos para algo sirve, y que exista un final a todo es un contrasentido.
En mi posición, el final es aquello que determinaba la posibilidad de realmente evaluar todo aquello que esta persona mencionaba, cosa que sería desvirtuada sin sentido, como si siguiera por pura inercia hasta pudrirse. En cierto modo, era algo deseable, algo que tarde o temprano ocurriría (puesto que existe la posibilidad de que ocurra y por tanto, debe ocurrir), y en esa forma, seríamos suertudos de presenciarla.
Pero hoy no es el día en donde yo hable más sobre eso.
Sólo por esa charla (que tuvo mucho más para decir que una simple contraposición de puntos de vista), te dedico esta canción. The Lucky Ones, de The Retrosic.
| The Lucky Ones
Come on lucky man Tonight we are dancing We’re the lucky ones Look above Now I comprehend For the souls of the weak We’re the lucky ones Look above Now I comprehend |
Los suertudos Ven, hombre suertudo, y arranca el coche fúnebre. De ahora en adelante las cosas realmente se están poniendo peorEsta noche bailamos en el medio de la nada encarando al siguiente en una aventura de amor promiscuo. Somos los suertudos. Mira arriba, Ahora comprendo… Por las almas de los débiles Somos los suertudos. Mira arriba, Ahora comprendo… |

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