Sheep

Tras haber visto Blade Runner que, desafortunadamente, nunca había visto, me produjo curiosidad la novela que le dió lugar. La película me generaba la sensación de todo un trasfondo que nunca se había mencionado, lo cual me daba a pensar sobre muchos elementos que podrían haber sido profundizados pero que, como muchas adaptaciones al cine, no terminan formando parte del producto final.

El libro comenzó levantando la mejor de mis expectativas. El principio mismo plantea la deshumanización gracias a la tecnologia desde un punto de vista muy particular: la cotidianidad. La posibilidad de manipular emociones con tecnología y cómo Iran, la esposa de Deckard, “descubre” la depresión como sentimiento y cómo eso la hace sentir más humana. Estas son las características de una novela que, de muchas formas implícitas, nos hace preguntarnos qué es realmente lo que nos hace humanos.

Me agradó mucho el hecho de que la novela esté llena de elementos secundarios, pocos importantes a la trama pero esenciales al contexto, que le dan riqueza a la situación. La Tierra desvastada y condenada a la muerte; sus habitantes como ciudadanos de segunda clase; los animales como demostración de status social, moralidad y prueba de humanidd; los sentmientos hacia los androides como trampas de nuestra humanidad; la religión de Wilbur Mercer como elemento espiritual que une a todos; los especiales como el futuro discapacitado de toda la humanidad: todas estas características le dan un valor agregado a lo que la novela cuenta y las cosas que ocurren. Realmente recomendaría primero leer la novela y luego re-ver la película.

Creo que el climax ocurre realmente cuando el título de la novela tiene sentido. En donde Phil Resch duda si es realmente humano o androide con memorias implantadas, y piensa sobre su oveja, la oveja que, sin ser eléctrica, él habría cuidado y dado cariño y amor. Si esas emociones fueran simuladas, ¿siquiera lo sabría?

Realmente este libro es un clásico de la ciencia ficción y falta leerlo para saber por qué. Le otorgo unos cinco zorrinitos de cinco.