Eye: Doors of perception

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Hace un tiempo leí Las Puertas de la Percepción, de Aldous Huxley. Además de ser un libro poco común en sí, me llamó la atención la temática: un ensayo de un experimento personal de Huxley sobre la mezcalina.

Lo que me sorprendió fue la precisión con la que pudo manifestar las sensaciones que experimentó. No indagó tanto en los sentimientos físicos como en los psicológicos y cómo su percepción del mundo variaba, incluso teniendo en cuenta que se encontraba bajo un estado de conciencia alterado.

Ahora, hay un poco más que una experiencia con drogas.

Huxley parecía ser uno de los que propone que las drogas son un camino para llegar a un estado de conciencia que nos permite apreciar el mundo de una forma particular, que sólo por poder verse y sentirse, eso lo convierte en empíricamente real y por tanto es indiscutible. Filosóficamente hablando, esto es importante: ¿es lo inducido por las drogas una ilusión? ¿O son las drogas una herramienta que nos permite ver más allá de nuestros sentidos limitados? No creo tener una respuesta a esa pregunta, pero Huxley sí la tenía. Él adoptó la siguiente frase, de un poema de William Blake como propia para su libro:

Si las puertas de la percepción se abrieran, todo aparecería frente al hombre tal cual es: infinito.

"Doors of Perception", by Expanded Eye

“Doors of Perception”, by Expanded Eye

El libro cuenta la forma en la que Huxley fue administrado con las dosis de mezcalina y su pocas interesantes primeras horas de pocas sensaciones, pero luego narra cómo se volvió ampliamente interesado en la complejidad natural de una silla, en los doblajes de su ropa, en los libros que brillaban en su biblioteca. Asuntos de alto interés filosófico o humano ya eran insignificantes para él y asuntos “mundanos” como la forma de una mesa o una silla eran motivo de iluminación. En el libro explica la serie de sensaciones y razonamientos que lo llevaban a perderse en la grandeza de estos elementos simples.

Sus explicaciones se pierden tanto en filosofía como en sociología y política, explicando por qué al hombre “común” le costaba llegar al camino de la iluminación. Si bien es discutible lo científico del ensayo, no deja de echar algo de luz a la experiencia a lo que tener ese tipo de experiencias místicas puede ser. Y como todo buen experimento científico, no sólo plantea algunas respuestas, sino muchas preguntas extras.

Personalmente esperaba un libro con mucha filosofía y poco empirismo, pero a pesar de haberme encontrado con lo contrario, me sorprendió de forma positiva. Me agradó la interiorización en una experiencia tan personal y difícil de describir a otras personas, y también me agradó “perderme” un poco en los razonamientos que podrían ocurrir en un estado así. No al grado tal en el cual se considere a Huxley como una apología a las drogas (que sí, se lo considera), pero fue, sin menos, interesante.

Yo creo que este es uno de esos libros “distintos” que deberían ser leídos.