Este sábado pasado tuve la suerte de visitar Natural Bridge Wildlife Ranch, un rancho gigante con animales salvajes que puede visitarse al estilo safari.

El paseo estuvo muy agradable: tuve la suerte de llegar bien temprano al lugar, siendo literalmente la primer persona en entrar.

Para quien no lo conozca, el estilo de los safaris “zoológico” con auto es generalmente muy tranquilo: recomiendan ir a una velocidad baja. Esto es en parte por la seguridad de los animales y de los visitantes. No querrían que los animales se espantaran o se sintieran amenazados por los autos, que además de rápidos son ruidosos. A la vez, las zonas suelen ser algo sinuosas: caminos de tierra y piedra apenas preparados para el tráfico, lo que hace que ir a velocidades altas sea realmente riesgoso. Para mi esto es una ventaja extra: poder disfrutar sin apuro, tomar todas las fotos que quiera y asegurarme de encontrar los ángulos correctos. De todos modos, nada es perfecto: siempre el clima o la situación se ponen en contra, y la habilidad no viene sola (y no soy fotógrafo ni me parezco a uno).

Tengo una experiencia previa como para poder compararlo: el safari de Afrikam de Puebla, que realmente fue disfrutable también. Este de Natural Bridge fue mucho más corto y simple, tenían menos animales y mucho más calor (¡Texas!), pero nada de eso lo hizo menos disfrutable. Noté que los animales se sentían muy cómodos, tanto que cada uno de ellos tenía su propia estrategia para pedir comida.

Miren ese peinado, ahhaaa, neeeerdd!

Miren ese peinado, ahhaaa, neeeerdd!

¡Ah, sí! Nos dieron comida para alimentar a los animales. Por lo general recomendaban tirarla en el piso porque los animales no están entrenados, y podían morder. Aún así era muy lindo ver a los animales acercarse con curiosidad y pedir comida. Los ciervos estaban más temerosos, los impalas con un poco más de confianza se acercan a pedir comida y aprovechan la situación para robar lo que puedan.

"Thanks for the food!"

“Thanks for the food!”

Las cebras estaban también muy curiosas pero ellas no tenían miedo de usar los dientes. Daba miedo: tienen bocas grandes y por muy herbíboras que sean, pueden arrancar manos. No creo que fueran a hacerlo, pero ciertamente genera ese “algo”. Los burros, más expertos parecería, ya saben que no se pueden acercar demasiado. Sólo abrieron la boca para que les tiráramos la comida dentro — una lástima que no tengo eso en video.

Scary shit

Por último, las avestruces y los emúes son un caso especial. Ellos demandaban la comida. Si no se la daban, la tomaban a picotazos. Por suerte no picoteaban demasiado fuerte, pero imagino que un avestruz furioso podrá sin duda lastimar y mucho.

“You came to the wrong neighborhood, motherfucker”

Dimos dos vueltas al parque porque tienen un trayecto que no puede hacerse en una sola vuelta (bifurcaciones). Todo ese paseo tomó unas 4 horas, lo suficiente coom para una mañana entera y salir a almorzar.

Por lo que leí, Natural Bridge clama ser el parque Safari más visitado de Texas. No sé si haya otros o qué tan conocidos sean, ¡pero me propongo averiguarlo! Creo que no será la última vez que bloguee al respecto.