Alpha's Manifesto

A black and white figure's thought-hive

Zookeeper

Para variar un poco el estilo de películas que estoy acostumbrado a mirar, me di el gusto de ver Zookeeper, la típica comedia simplona del antihéroe encontrando su lugar.

La historia es bastante simple: se trata del cuidador del zoológico Griffin Keyes que es alguien particularmente habilidoso en sus labores en el zoológico y el trato con los animales, demostrando que esa es su verdadera devoción. Fuera de eso, él lleva una vida tranquila, pero infeliz por no haber podido concretar en matrimonio su relación con Stephanie, y cuando se le presenta una segunda opoortunidad, la forma fácil de lograrla es dejando el zoológico. Allí es cuando los animales dejan de esconder su secreto y le darán consejos para conseguir a su chica sin dejar el zoológico.

El resultado es el esperado: un montón de situaciones ridículas, varias risas y comportamientos inusuales que darán más risas todavía. Cada uno de los animales tiene una personalidad medianamente definida, con lo cual se puede esperar qué escuchar de cada uno, y esos personajes no cambian o evolucionan a lo largo de la película, excepto uno en particular: el gorila Bernie, quién tiene problemas para confiar en la gente.

Siendo una película graciosa y simpática, no deja de ser interesante, pero realmente no considero que tenga nada especial que destacar. Le otorgo un 2/5.

PD: La escena del avestruz sí me causó mucha risa.

Soy un zorrinito de zoológico.

Link del día: Los perros ferales de Moscú

Yo creo que la noticia es algo exagerada, que habla de la evolución, que habla de nuevos comportamientos adquiridos para la supervivencia (que si bien no es incorrecto, creo que es demasiado para un aprendizaje).

El punto es que, aún así, no deja de ser sorprendente la forma en que estos perros han aprendido a sobrevivir. La nota lo describe más en detalle, llamada Los extraordinarios perros ferales del metro de Moscú. Cuenta como utilizan el metro a modo de hogar y cómo han aprendido a “cazar shawarmas”. (La frase todavía me produce risa.)

Me gusta mucho la anécdota sobre cómo han aprendido a cazar su comida, ladrando para asustar a la gente que pasa por allí y luego robando lo que se les cae de las manos. (Me recuerda a la gaviota que roba Doritos de una tienda.) Esto, por supuesto, denota cierto nivel de inteligencia.

Los comentarios sobre la nota son muy vívidos (aunque algo subjetivos y por supuesto, no comprobables). Uno en particular menciona que esta historia está relatada en la película Собачье сердце, o Corazón de Perro – según investigué, basada en una novela del mismo nombre, la que pueden leer aquí en ruso o aquí en inglés. Si les interesa ver dicha película pueden hacerlo en Youtube.

Soy un zorrinito perro.