Alpha's Manifesto

A black and white figure's thought-hive

Anécdota: Belleza de la destrucción

"¿No es hermoso?"

Hoy me levanté con ganas de contar anécdotas, y hace tiempo que tenía ganas de escribir sobre esto así que el momento se dio oportuno. Disfruten de la historia, seguramente vendrán más como esta en el futuro. PM, si estás leyendo esto, gracias por la maravillosa anécdota y las enseñanzas.


El profesor de arte

Hace varios años ya, cuando yo estaba en secundaria, durante un año tuvimos una clase sobre Arte Contemporáneo (para ser sincero, no recuerdo el nombre exacto de la materia, pero era algo sobre arte). La materia debía de ser una especie de introducción a los artes en general aunque nuestra orientación particular era sobre ciencias naturales. Un poco de balance apropiado.

El primer día de dicha materia, sin mucha gloria apareció el profesor, a quien yo ya conocía de otro ámbito más personal. Esta persona, si bien yo ya tenía mis ideas privadas sobre su personalidad y su profesionalidad, ciertamente no era un artista (¿o lo era?). Ciertamente nos demostraría luego que tenía muy buenas habilidades para el discurso y para abordar el tema.

Adelantando un poco los meses, ya había pasado más de la mitad del año, y estamos situados en Septiembre. Específicamente, en Septiembre del 2001. Como muchos sabrán, ese mes, y específicamente, el 11 de Septiembre, fue un día algo preocupante para todos los que viéramos las noticias. Estados Unidos había sufrido un ataque terrorista que había derribado las torres del World Trade Center, utilizando aviones como armas. Muchas vidas se perdieron y mucha gente se sintió asustada de qué vendría luego. Esto ocurrió un Martes, un Martes 11 muy inusual.

El shock post-tragedia

El siguiente Viernes, si mal no recuerdo, tocaba un rato de nuestra clase de arte. Como en este caso la clase era más corta, no teníamos receso desde la clase anterior. El profesor entró directamente al aula y dejó sus cosas sobre la mesa. Nadie lo saludó ni él saludó a nadie. Venía muy concentrado en algo. Revolvió su maletín y sacó un periódico, extendiéndolo y mostrándolo a toda la clase.

El silencio nos invadió.

El periódico mostraba una primera plana, en página completa del ataque del 11 de Septiembre. Específicamente, la página era una fotografía a color de una torre con el segundo avión estrellándose, mientras la nube de humo negra del primero seguía saliendo y oscureciendo el cielo. Los pensamientos y recuerdos morbosos nos hacían pensar que incluso mirando en detalle podría verse gente que estaba saltando para evitar la embestida del segundo avión. La parte inferior de la foto tenía algunas letras blancas como título, que se destacaban entre el azul oscuro de los vidrios de la torre y el nefasto humo que subía al cielo.

Nadie sabía qué decir. El profesor rompió el silencio.

— Díganme… ¿no es hermoso?

Si antes estábamos mudos, ahora estábamos en shock. Él pareció darse cuenta de haber dicho algo terriblemente equivocado, pero hizo una corrección sin retractarse.

— Ya sé que es algo trágico, pero dejemos eso de lado un momento. ¿No es majestuosa esta imagen? ¿No los impacta? Esto es arte.

La discusión comenzó y mis recuerdos se vuelven más difusos al respecto, pero en esas tres o cuatro frases había grandes enseñanzas. Estuviéramos de acuerdo o no, nadie podía negar que la imagen era impactante, y que nadie podía sentirse indiferente. A todos nos producía un sentimiento, fuera el que fuera. A todos nos movía por dentro, a todos nos afectaba. No conocíamos a nadie que estuviera en las torres, quizá algunos conocieran gente que vivía en Estados Unidos, la gran mayoria no. Ya habíamos visto las noticias, ya habíamos escuchado sobre conspiraciones, ya habíamos escuchado relatos de víctimas, sobrevivientes por suerte y quienes nunca tuvieron nada que ver.

Pero aún así, la imagen gritaba más fuerte que cualquiera de nosotros.

El resto de la clase careció de importancia. Todo lo que tenía que ser dicho fue resumido en esos cortos momentos.