Me crucé de casualidad (y ya ni recuerdo cómo) con un artículo de un blog llamado Algoritmic symphonies from one line of code — how and why?, en donde el autor mostraba un viejo experimento que había hecho: hacer iterar una variable sobre valores incrementales, y que una función de esa variable fuera enviada a la salida de audio.

Resulta que experimentando con distintas fórmulas pudo crear sonidos y hasta “canciones” bastante avanzados. Por supuesto, no podremos compararlos con obras musicales actuales (excepto que hablemos de dubstep o industrial experimental — encajarían bien ahí), pero aún así es increíble la complejidad que estos pueden adquirir con esas simples pruebas. Allí es en donde el autor encuentra esa belleza escondida de las fórmulas.

Por si fuera poco, alguien hizo una versión en  JavaScript, que pueden probar y divertirse creando música (o ruido) desde fórmulas, y hasta estéreo (acompañamiento!).

Soy un zorrinito musical.