Juan Diego Raimondi
Juan Diego Raimondi
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Este link es un video, al cual llegué gracias al blog de Thalskarth Maëlstrom (a quién en algún momento comenzaré a llamar “T”), el cual muestra de forma divertida cómo es que un profesor dando una clase sorprende a sus alumnos interactuando con su propia sombra y les da el saludo de vacaciones de pascua.

Fuera de lo divertido y novedoso que resulta (lo cual podemos profundizar en un video donde él nos cuenta cómo lo hizo), hay que destacar algo muy interesante: la sorpresa fue la clave de esta presentación. El concepto novedoso, semi gracioso les permitió a todos mantener la atención centrada en lo que él hacía, sin sentir cansancio ni aburrimiento.

Por supuesto, la presentación no fue muy informativa, pero supongamos que haciendo los mismos pasos, el profesor se hubiera dedicado a enseñarle a sus alumnos cómo es el manejo básico de Windows.

(A partir de aquí voy a contar cosas del video, no lo lean si prefieren ver la sorpresa ustedes mismos.)

El profesor podría haber dicho cosas como “Está borrando mis documentos dejándolo en la papelera!” o “Ahora desde aquí apagaré el sistema para que no moleste más”, o “Quizá si minimizo una ventana ya no la verá y no podrá usarla” (este último es hipotético). Si ese hubiera sido el caso, el profesor estaría enseñando su manejo básico de Windows, orientado a lo práctico, y en una situación tal que los alumnos agudizaran la atención dirigida para asimilar más rápidamente lo dicho.

¿No es eso, acaso, lo importante de una buena presentación?

Soy un zorrinito sorprendido.