Un post muy interesante titulado Rethinking interruptions, de John D. Cook, habla de cómo las distracciones no son intrínsecamente malas para el trabajo, sino que, al contrario, en cierta forma son totalmente necesarias e imprescindibles para la solución de problemas. Sin embargo, ¿hasta qué punto se pueden mantener estas sin que afecten negativamente el trabajo?

él distingue muy bien el efecto que es malicioso en las interrupciones, que no es cuánto tiempo a uno lo distraiga, sino qué tan lejos deje la mente del estado original en donde estaba antes de ser distraída. él llama, tomando un término de Mary Czerwinski, readquisición de contexto al proceso que nos permite volver al estado original para poder seguir trabajando normalmente.

Esto es lo realmente interesante ahora: parece que la señorita Cerzwinski ha realizado un taller estudiando este fenómeno, cuyos resultados podemos ver en un broadcast de Channel 9 titulado Jon Udell and Mary Cerzwinski on interruptions, context reacquisition and spatial/temporal memory. Por si no fuera poco, parece que Microsoft se encuentra trabajando en una herramienta que nos permitiría facilitar este proceso una vez que terminemos con una tarea, por ejemplo, al finalizar una llamada telefónica, una conversación de chat o alguna situación que, por lo general, suelen sacarnos de la actividad que estábamos realizando en el momento en que las comenzamos.

Soy un zorrinito distraído.