Juan Diego Raimondi
Juan Diego Raimondi
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Algún tiempo atrás hablamos sobre la naturaleza de las distracciones y si realmente eran un problema o no. Más allá de eso, sabemos que si no se mantienen controladas, son definitivamente contraproducentes.

Más allá del problema de identificar cuáles son y si son realmente productivas o no, el segundo problema es saber cómo atacarlas. Randall Munroe, a quién conocerán mejor como XKCD, desarrolló una regla para su propia máquina que mantenía a control sus propias distracciones a través del control de la dopamina en el sistema de refuerzo de conducta del cuerpo humano. Todo se dio a conocer en la tira cómica, aunque la explicación completa de la situación la dio él en su blog.

Básicamente, él nos explica que la prohibición directa contra las distracciones generaban excusas mentales que terminaban anulando esas mismas reglas, y por tanto realmente no servían. él se permite a sí mismo las distracciones pero hace que sea difícil poder alcanzarlas. De esa forma, la sensación de satisfacción que uno siente por ellas comienza a desaparecer, hasta que de forma natural ya no nos atraen como distracciones.

Soy un zorrinito distraído.